miércoles, 21 de mayo de 2008

Entre lágrimas, el Chelsea dijo adiós al título de la Champions

Hoy se disputó la esperada final de la UEFA Champions League que enfrentó a los cuadros del Manchester United y al Chelsea. Los 'blues' hambrientos de victoria iban por lo que sería su primer título europeo mientras que los dirigidos por Alex Ferguson querían sumar una copa más en sus vitrinas.

Era un partido prometedor. Ambos equipos estaban en un extraordinario nivel. El Manchester es el flamante campeón de la Premier League y el Chelsea le dio pelea hasta la última fecha del torneo inglés. Pero en este tipo de partidos todo tipo de estadísticas quedan de lado. Lo único importante es lo que se pueda hacer en la cancha en los noventa minutos del encuentro, y quizá más.

Los del United hicieron un gran primer tiempo y el llamado a ser protagonista, Cristiano Ronaldo, fue quien abrió al marcador en favor del Manchester, haciendo estallar el estadio de Moscú. Sin embargo, minutos antes de finalizar el primer tiempo, Frank Lampard anotaría el empate para el Chelsea en una jugada poco afortunada para sus rivales.

En la segunda etapa el Chelsea fue superior, sin embargo no consiguió definir y los noventa minutos reglamentarios terminaron empatados. Después de unos minutos comenzó el suplemento y entre calambres, faltas y algo de juego sucio el Chelsea trataba de abrirse el camino a la victoria. Lamentablemente, a pocos minutos del final el árbitro decidió expulsar al delantero marfileño Didier Drogba.

El juez del encuentro parecía haber estado todo el partido con una venda sobre los ojos. Cobraba faltas inexistentes para ambos equipos, amonestaba sin criterio aparente, no cobró un penal claro en favor de los dirigidos por Abraham Grant y, sobre el final del suplementario decide expulsar a Drogba y repartió tarjetas amarillas.

Finalmente, el Chelsea tuvo que ejecutar los penales sin su delantero estrella. El primer disparo lo ejecutó el Manchester, por intermedio de Tevez, quien convirtió. Posteriormente Ballack pondría las cosas parejas momentaneamente. El tercer penal del United fue detenido por el arquero de los 'blues', quien hizo que creciera la esperanza de levantar la orejona.

Cuando parecía que el Chelsea se quedaba con el título más importante de Europa, sucedió lo inesperado. Terry, el capitán de los de Londres, resbaló cuando iba a ejecutar su tiro penal y el balón salió desviado. La imagen era desgarradora. El hombre fuerte de la defensa del Chelsea estaba sentado en el área, lamentando haber errado el penal.

Posteriormente se ejecutaron dos tiros más por cada bando. El último en patear fue el puma Anelka, quien decidó mal y permitió que Van der Saar detuviera su disparo. El arquero holandés se convirtió en el héroe de la noche.

Los jugadores del Chelsea, entre lágrimas se acercaron a recibir las medallas, que no son más que un premio de consolación. Saben que nadie recuerda a los segundos, su objetivo era ganar el encuentro y llegar a ser los emperadores europeos. Lamentablemente eso no sucedió.

Bien dicen que en el fútbol no hay justicia. El Chelsea demostró, a lo largo del encuentro, ser mejor que el Manchester, sin embargo el resultado fue adverso. Los tiros de penal no reflejaron lo que sucedió en la cancha. Mucho tuvo que ver la fortuna en el campeonato del United.

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